SOLOMILLO CON BOLSITAS CRUJIENTES DE GAMBAS Y QUESO

Este año parece que al fin!! se termina, digo al fin, porque para mí ha sido bastante regular. Tengo ganas de verle la cara al 2.016 a ver si es un poquito mejor. Y para plantarle buena cara, vamos a hacerlo con un plato que combina mar y tierra, cerdo o ternera y gambas. Un plato muy sencillo y muy vistoso tanto para la cena de Fin de Año como el almuerzo de Año Nuevo que encantará a vuestros invitados. Mis hijos que son mi mejor jurado estaban encantados con él y ya quiere que repita otro día con otro relleno en los saquitos. Aquí os dejo la receta, espero que la probéis y me contéis cuál fue el resultado....

1 solomillo de cerdo o ternera cortado en medallones
250 gr de gambas
1 puerro
250 gr de queso curado añejo
200 ml de nata
8 obleas de pasta brick
1 cucharada de mantequilla
jengibre molido
pimienta blanca molida
aceite de oliva
sal marina fina
sal en escamas

Empezamos por limpiar las gambas. Ya os he dicho en otras ocasiones que las cabezas y las cáscaras no las tiréis, aprovechadlas para hacer un caldo que congelaremos para platos en los que nos pueda servir. Las gambas limpias las reservamos.
Picamos el puerro muy fino. En una sartén, echamos la cucharada de mantequilla y rehogamos el puerro  hasta que esté doradito. A continuación añadimos las gambas. Si son demasiado grandes o utilizáis langostinos, trocearlos antes de echarlos con el puerro. Mientras se va rehogando despacio la mezcla de puerro y gambas, rallaremos el queso curado y lo pondremos en un cazo junto a la nata. Cuando haya fundido el queso y esté bien unido a la nata, lo volcamos encima del puerro y las gambas. Le añadimos un poquito de jengibre molido, pimienta blanca y sal. Dejamos que vaya perdiendo líquido y coja más espesor. Cuando este hecho una pasta, apartamos.
Ahora, haremos los saquitos. Es bastante fácil aunque hay que tener cuidado al manejar las obleas para que no se nos partan. Colocamos una cucharada de la mezcla de puerro y gambas en el centro y cerramos la oblea dándole forma de saquito. Para que aguante la forma, podéis atarlo con cebollino y si no tenéis con cordel de cocina que retiraremos a la hora de emplatar. Cuando ya estén todos atados, (haremos dos por comensal), los metemos en el horno a 200º unos 10-15 minutos hasta que estén doraditos.
 Mientras se hornean los saquitos, pasamos por la plancha los medallones de solomillo. Vuelta y vuelta y en el plato eché un chorrito de aceite de oliva por encima y sazoné con sal en escamas. Al emplatar, le quité con unas tijeras el cordel con cuidado a los saquitos y listo. Un plato de categoría muy fácil de hacer. Buen provecho!


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