ALCACHOFAS AL PIL PIL O CONFITADAS EN ACEITE 

Ya pasaron las fiestas y volvemos a la rutina del día a día. Siempre cometemos excesos y  apetece volver a tener una dieta más sana, o por lo menos yo, me canso de las comidas tan cargadas. Pero lo sano no está reñido con comidas aburridas o sosas. Podemos comer igual de rico, sólo hace falta un poco de imaginación y tendremos unos platos deliciosos y nada difícil de hacer. Hoy os traigo una verdura depurativa de plena temporada como son las alcachofas. Siempre se piensa en ellas como una verdura aburrida que se saltea con jamón o se rellena con alguna bechamel pero tiene muchas más formas de cocinarlas y disfrutarlas. La receta de hoy apenas tiene ingredientes y si seguís los pasos que os voy a dar, estas alcachofas os parecerán un bocado delicioso que repetiréis en más de una ocasión. Vamos, pues, con la receta....

1 kg de alcachofas
1/2 limón
Aceite de oliva
Agua
Sal

Primero limpiamos bien las alcachofas. Utilizamos unos guantes para quitarles las hojas duras y no se nos ennegrezcan los dedos. Quitamos los tallos también, dejando sólo los corazones. Las echamos en un bol con agua y el limón exprimido. Pondremos aceite en una cacerola amplia, tienen que cabernos todas las alcachofas unas al lado de las otras, sin amontonarse. En cuanto al aceite no pongo  cantidad porque yo lo hago un poco a ojo, pero tiene que ser bastante para que las alcachofas se hagan en él, como un vaso o vaso y medio dependiendo del tamaño que tengan está bien. A fuego medio alto rehogaremos las alcachofas primero por la base, todas bien colocadas. Las dejamos un par de minutos. Les damos la vuelta y hacemos lo mismo con las puntas, unos minutos rehogándose. Volvemos a darle la vuelta y ponemos el fuego bajo. Añadimos 1/2 vaso de agua y sazonamos. Dejamos cocer lentamente. Las alcachofas irán confitándose en el aceite mientras se van poniendo tiernas. Cuando pasen unos 20 minutos estarán enteras pero blanditas y retiraremos del fuego.
 Si os gustan, podéis hacer varios recipientes y congelarlos para disfrutarlas a lo largo del año. Se comen así sin más o presentadas sobre un biscote. Si son de las pequeñas, se comen de bocado y son un auténtico vicio. Y si os preocupa que tengan mucho aceite sólo tenéis que escurrirlas en papel absorbente. El aceite sobrante de hacerlas no lo tiréis, guardadlo en un recipiente de cristal y usarlo cuando hagáis un revuelto o salteado de verduras. Le da un sabor estupendo. Ahora sólo os queda animaros y probadlas...Buen provecho!



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