SARDINAS ASADAS ESTILO MALAGUEÑO

Si hay algo que identifica totalmente el verano para muchos es comer unos espetos de sardinas en la orilla del mar. Y si hablamos de espetos es hablar de la Costa del Sol. Una de las paradas obligatorias en un viaje a Málaga es disfrutar de un espeto recién hecho en cualquiera de sus chiringuitos. Los que ya hayáis visitado esta zona, seguro que habréis visto cómo los espeteros asan el pescado en brasas situadas en barcas cerca de la playa. Esta tradición se remonta al siglo XIX y se ha conservado hasta hoy convirtiendo el espeto de sardinas en uno de los símbolos de la gastronomía malagueña.


Miguel Martínez Soler es a quién se le atribuye el honor de ser el "padre" del espeto de las sardinas. Miguelito "er de las sardinas", había levantado en 1882 el que también se considera el primer chiringuito de España. Entonces no se denominaban así. Se trataba del merendero Gran Parada, ubicado en las playas del Palo. Allí en parada y fonda, llegó el rey Alfonso XII cuando hacía un viaje por Granada y Málaga tras los terremotos de 1884. Migué le puso unos espetos de sardinas y cuando vió que el rey cogió cuchillo y tenedor, el pescador le dijo la famosa frase: " Asín no, majestá, asín no... con los deos" El rey le hizo caso y comió los espetos así.


El Gran Parada fue el primer chiringuito que hubo en el litoral español. Fue consecuencia de la taberna que Migué había abierto en el Palo, entonces zona alejada de Málaga, casi un pueblo exclusivo de pescadores y gente muy humilde. El dinero escaseaba y la pesca era poco rentable, por lo que Migué decidió mantener a su familia con una taberna en la que servían un riquísimo caldo de almejas que, en principio, servía de sustento a otros pescadores que se tiraban todo el día buscando los jornales a pie de playa. Aquella taberna comenzó a dar sus frutos y dio paso al Gran Parada que alcanzó fama a nivel nacional llegando a oídos del rey.


La familia Martínez siguió la tradición del tío Miguel y su sobrino Pedro Martínez Román, conocido como Perico en el barrio. En 1927 abrió un nuevo merendero a pie de playa con mesas y sillas hechas a mano y lo bautizó como casa Pedro. Los vendedores del Palo aprovechaban los cañaverales que crecían en las playas para espetar las sardinas, con la caña justo por debajo de la espina para que no se partiera y se cayera a las ascuas de leña, ensartadas en la arena, inclinadas al fuego y a favor de la brisa.



Para comer los espetos, el refranero reserva una frase bastante acertada :"Las sardinas de virgen a virgen", en referencia a las fechas entre las festividades de la Virgen del Carmen (16 de julio) y de la Victoria (8 de septiembre), patrona de Málaga, mientras que otros afirman que la mejor época son los meses de verano sin la letra r, julio y agosto. El espeto no es la única forma de degustar las sardinas en la costa malagueña, también las cocinan con perejil, ajo y sal, al estilo de "Cazuelillas morunas"; e incluso intercaladas en una cazuela con rodajas de tomate y cebolla, las conocidas como "Sardinas a la teja".


La receta que os traigo hoy son unas sardinas asadas en el horno que os dejará un sabor muy parecido al de los espetos, pero no os dejará nada de olor en casa ni en el horno. Si Málaga os pilla un pelín lejos, probad a poner así estas sardinas, seguro que por un ratito os parecerá estar frente al mar. Os dejo la receta...

1 kg sardinas
Sal gorda
Clara de huevo
Tomillo, romero u otra hierba aromática que nos guste

Lavamos las sardinas y las dejamos con la cabeza y las vísceras. Quedarán más jugosas al asarse y luego se puede limpiar sin dificultad. Cubrimos la bandeja de horno con papel de aluminio. mezclamos sal con clara de huevo batida y aromatizamos con alguna hierba que nos guste. Ponemos una capa de esta mezcla en la bandeja, encima ponemos las sardinas y espolvoreamos con más sal y clara de huevo. Cubrimos la bandeja con papel de aluminio y horneamos a 220º unos 10 minutos. Sacamos, damos la vuelta a las sardinas y horneamos otros 10 minutos más. Si queremos que tengan un ligero color dorado ponerlas unos minutos al grill, pero tened cuidado porque se pueden resecar mucho. Emplatamos  con mitades de limón para aliñarlas a la hora de comer. Buenísimas. Buen provecho!


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